¡Felicitaciones eres bienvenido!

Querid@ amig@, recibe mi cordial saludo; de alguna manera, tu visita al Blog, no es casualidad sino que es CAUSAL, sí, así como lo afirmo, es propio de la causa que mueve nuestras propias sensaciones en este hermoso Universo creado por un SER SUPREMO. Aquí eres bienvenid@ sin distingo de raza, credo o religión ni status social... ¡Somos herman@s e hij@s de la misma creación! ... Y teniendo en cuenta que en el crecimiento personal, la libertad de credo, de pensamiento y de expresión, y el respeto por la diferencia constituye un factor importante de amor y comprensión; por tal, lo que se expone en este blog puede ser de su interés, tal y como lo es para quien lo administra.

viernes, 5 de julio de 2013

Por qué es importante amarse a uno mismo

“A veces la afirmación que puntualiza que hay que amarse a uno mismo antes que a lo/s demás, se interpreta como egoísta. Pero esta interpretación proviene de creer que amar es excluyente y no incluyente, auténtica definición del amor.

(…)

Amar. Amarse, que es la única forma de amar. Amar es desprenderse de lo que está inactivo. Es, entonces, estar aquí, absolutamente disponible, con toda la energía lista para el ahora.

Amar es, entonces, vivir.

Lo contrario del amor es el miedo, no el odio. El odio es la pasión del amor descontrolada, pero está vivo. Únicamente el odio que surge del miedo conlleva desaceleración.

Así, el miedo sería entonces paralización del amor, con lo que el miedo lleva implícita en sí la muerte.

Por eso la llamada es: Vivir, amar, fluir, ser (verbo y nombre).
(…)
Entonces, de nuevo volvemos a la pregunta, ¿por qué es importante amarse a uno mismo?

Reflexiona sobre esto:

Si te amas a ti mismo:
Cuando no te amas a ti mismo:
amas tu cuerpo
No amas tu cuerpo, no amas a quien eres en esta dimensión
amas tus emociones
No aceptas lo que sientes, así que no puedes vincularte amorosamente de modo satisfactorio.
amas tu entorno
No amas a alguien de tu entorno, no te amas a ti mismo reflejado de él.
amas tus relaciones
No amas al que eres relacionándote con otras personas.
amas tu trabajo/labor
No reconoces tu valía en el mundo
amas tus gustos
No te aceptas tus tendencias
amas tu pasado, entonces lo liberas, lo dejas ir (lo sueltas)
No reconoces que el pasado ya no te pertenece y te aferras a él.

Pero si…
Entonces…
Amas tu cuerpo
Reconoces en él la representación del vehículo necesario para desarrollar tu labor.
Amas tus emociones
Reconoces el derecho a ser quien eres y vives con la capacidad del regocijo y la valentía de solucionar los conflictos
Amas tu entorno
Reconoces que los otros son parte de ti y sabes que nunca pueden ser una amenaza porque sólo tú eres dueño de todo lo que te pueda pasar en relación a ellos
Amas tus relaciones
Reconoces la unidad del ser amado contigo, la fusión en el Uno
Amas tu trabajo
Reconoces que, aunque no sepas el modo concreto, tú estás sirviendo a un poder mayor con el que sí estás en comunión.
Amas tus gustos
Reconoces el derecho a tener las sensaciones que tienes y así puedes llevarlas a cabo con libertad.
Amas tu pasado
Reconoces la reconciliación con respecto a ti mismo.
”
Tomado de: MUNDOS DE ÉTER, Interpretación del Mundo desde una Mente Superior, Graciela Bárbulo, Entrelineas Editores, ISBN: 84-9802-052-2, Pág. 55-57.

Pueden acceder al libro en: http://www.gracielabarbulo.com/libros/
 

martes, 2 de julio de 2013

Mi contrato: “¿Tal vez en tu trabajo te mancillan o te ofenden?”

Hoy he leído: “Primero, liquida tu pasado. Luego analiza tu situación actual y averigua qué es lo que estás desarrollando. Saca tu mente de la 3D para comprender, y reconoce la labor maravillosa de la persona que presiona “equis” parte de ti. Dale las gracias en tu interior por llevar a cabo su contrato. 

¿Tal vez tu madre te presiones, quizá con sus chantajes emocionales?

¿Tal vez tu pareja te manipule, te enrede en sus celos?

¿Tal vez en tu trabajo te mancillan o te ofenden? 

Si tú te dejas hacer, si permites que te hagan daño sin actuar, no en contra de los otros, sino a favor de tu integridad, estás incumpliendo parte de tu contrato. 

Si sientes que estas actuaciones dañan tu ser, probablemente ese contrato establecido sea que tú te rebeles y la otra parte tenga, por ello, que enfrentarse con su propio dolor, al no acogerlo tú en ti, y de esta forma tu desarrolles la identidad de tu Ser y el otro, al enfrentarse a sí mismo, también. 

Medita sobre ello.[1]”
Me referiré a la tercera de las preguntas que allí aparece, y ya tendré oportunidad de escribir sobre cada interrogante que allí aparece.
Después de un (1) año, cinco (5) meses y trece (13) días de cesar actividades en mi último empleo fijo, se ratifica o comprendo en “iluminación” mi percepción que lo sucedido fue, y es, una experiencia con un profundo aprendizaje para el proceso de evolución y elevación en este camino peregrino de mi existencia: SER y ESTAR.
En los días previos a la decisión de mi salida de la organización a quien prestaba mis servicios profesionales, existieron varias reuniones donde, en síntesis, se dudó de mi integridad profesional, por tal, existió un evidente resquebrajamiento de la confianza, a la cual reaccione exponiendo con argumentos y pruebas documentales respecto a todas y cada una de mis decisiones e integridad y con todas las autorizaciones competentes de superiores y colegas (o pares) en la organización. Esto denotó rebeldía y ocasionó la respectiva desvinculación laboral[2].
Pasado el tiempo citado anteriormente, en el aquí y en el ahora, doy gracias porque siento la tranquilidad y serenidad de ejercer mi “contrato”, el existencial, aquel que busca mi esencia, a través de valorarme y merecerme como un proyecto para regresar al “Hogar”. Aquel que aun no comprendemos con nuestra mirada humana pero que en este proceso podemos en: conocimiento, entendimiento y amor, llegarlo a comprender con una mirada “iluminada”, con los ojos de la esencia, del Ser Superior que existe en nuestro interior.
Y doy gracias, especialmente por todos esas personas que intervinieron en la decisión, que se reunieron para dilucidar, para influenciar (o incluso, manipular), para discernir conveniencias e inconveniencias, analizar pro y contras, etc., etc., etc., porque todos ellos, sin excepción, tienen un papel fundamental en mi crecimiento personal, ellos desde otras instancias que aun no comprendemos, tienen un “contrato” conmigo y ese fue su papel, esa era su obligación contractual: ejercer acciones que ocasionarían entorno y circunstancias de obstáculos para aprender y continuar progresando en evolución y elevación.
Pero, además, esas personas muy especiales en mi vida, a su vez, también tienen una experiencia con su decisión, en ellos (como consecuencia de mis acciones y actitud, es decir, por el cumplimiento de mi parte contractual de la cual soy responsable) también existe una profunda enseñanza. Algunos ya la comprenden, otros aun no la han observado, pero, igual, en su momento, se manifestará. Es así, que en la práctica, algunos de ellos, me han, y están, ayudando temporalmente en términos económicos para equilibrar mis necesidades de subsistencia, por lo cual, aun mas me encuentro profundamente agradecido y solo pido a mi Ser Interior que me muestre si mi acción de pedir y recibir no sea con intención de manipular por algún eventual sentimiento de culpa en esas personas. Esto, de dar y recibir, debe corresponder al “contrato” que tenemos y que aun no es revelado totalmente. Este si es el discernimiento que pido, que todo corresponda al “camino de regreso”.
¿Es acaso o no, un “contrato álmico” (por decirlo de alguna manera)?
Como dice el libro que cite al inicio: “Medita sobre ello”. En mi caso, ya lo hice y es lo expuesto.


[1] Tomado de: MUNDOS DE ÉTER, Interpretación del Mundo desde una Mente Superior, Graciela Bárbulo, Entrelineas Editores, ISBN: 84-9802-052-2, Pág. 17.  
[2] Según la legislación laboral colombiana: “terminación unilateral de contrato sin justa causa”, es decir, deben cancelar una indemnización correspondiente.

lunes, 1 de julio de 2013

La vida es como las matemáticas

matematicas“Considerad al ser humano a lo largo de toda su existencia. Durante la niñez, se siente impulsado a tocarlo todo, recogerlo todo y llevárselo a la boca, incluso aquello que puede hacerle
daño, porque la infancia es la edad del corazón, de la primera operación: suma. Durante la adolescencia, su intelecto empieza a manifestarse y comienza a rechazar todo aquello que le resulta desagradable, inútil o nocivo: resta. Cuando llega a la edad adulta, se lanza de lleno a la multiplicación: su vida se llena de mujeres, de niños, de sucursales, de toda clase de
adquisiciones… Finalmente llega la vejez, piensa que pronto partirá hacia el otro mundo y escribe su testamento para legar sus bienes a unos y a otros: divide.
Así pues, el ser humano empieza acumulando, luego tira bastantes cosas. Pero lo que es bueno, debe plantarlo para multiplicarlo. Y, ¿qué debe plantar? Por ejemplo, sus buenos pensamientos y sus buenos sentimientos. He ahí la verdadera multiplicación. Y aquello que cosecha, puede dividirlo, es decir, distribuirlo."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Tomado de: http://angelesamor.org/pensamientos-positivos/la-vida-es-como-las-matemticas.HTML
 

miércoles, 19 de junio de 2013

¿Desde qué lugar ayudo y doy?

¿Desde qué lugar ayudo y doy?
Colibríes
¿Ayudo o Creo Dependencia?

Muchas veces 'ayudar a los demás' es una excusa para huir de sí mismo.

En el caso de querer ayudar a alguien, es conveniente preguntarse:

• ¿Qué necesidad mía hay, detrás de querer ayudar a esta persona?.
• ¿Al dar, me estoy sacrificando en algo o sufriendo de alguna manera, por pequeña que sea?
• ¿Estoy dando centrada/o o estoy donando mi energía al otro y descentrándome al dar?
• ¿Lo infantilizo y creo dependencia o lo diginifico y lo ayudo a liberarse, al otro con mi ayuda?

La ecuación es simple:
cuando uno se ocupa del otro, deja de ocuparte de sí mismo.
Y cuando uno se ocupa responsablemente de sí mismo,
entonces el otro empieza a ocuparse responsablemente de él/ella misma.

¿Quiere decir que el otro no me importa?

No estoy proponiendo el individualismo, sino llamando a ser conscientes:
no puedo ocuparme de los demás, si yo aún me necesito, si necesito ocuparme de mi para crecer. No puedo saltear este paso: ocuparme de mi.

Una vez que me responsabilizo por mi, y estoy más crecido,
entonces sí podré ayudar un poco a los demás,
con conciencia y no indiscriminadamente descuidándome.

¿Dar es sacrificarse a uno mismo?

Si doy quedándome sin lo que necesito para dar una imagen de 'bueno',
de seguro quedaré resentido.
Esto no es generosidad, sino falta de cuidado conmigo mismo.
Y si me descuido a mi mismo, ¿desde qué lugar mío le estoy dando al otro?
¿desde mi carencia, mi egoísmo que quiere dejarlo pegado a mi?

Dar saludablemente es necesariamente una experiencia gozosa.
Ya sea cosas, amor, acompañamiento, lo que sea que esté dando.
Doy porque yo estoy cubierto antes, porque me sobra,
dar es celebrar mi abundancia, por eso comparto.

Dar saludablemente es una celebración. SIN sacrificio.

Recordemos que como dice el TAO: buscar tener poder sobre los otros, además de ser una ilusión, hace que pierdas el poder sobre ti mismo.
 
Autora: Fernanda Caffaro Taboada
Enseña técnicas de PRESENCIA PLENA y REDUCCIÓN DEL ESTRÉS a grupos terapéuticos, instituciones y en forma individual.

Contacto: Facebook: Presencia Plena

Fuente: http://www.caminosalser.com/i1485-desde-que-lugar-ayudo-y-doy/

viernes, 24 de mayo de 2013

¿UNIDAD CRISTIANA?

A propósito de un mensaje que recibí de un hermano cristiano, y amigo personal, que se congrega en una iglesia cristiana de las que se autodenominan evangélicas, le compartí lo siguiente:

 

“Amado Hermano, en Cristo Jesús, amado amigo, cada día le doy Gracias al Todopoderoso porque continua allanando mi camino espiritual...; en ese caminar, como te comente el día miércoles, todo está saliendo de la oscuridad para pasar a la luz, es decir, lo que en mi lenguaje común denomino la transparencia, el ser autentico, el expresar sin miedo o temor, nuestra "verdad", esa verdad, del aquí y del ahora, que es producto de nuestra evolución y elevación (esta dos palabras integralmente: cuerpo, mente y espíritu), donde la evolución es terrenal y la elevación es transcendental o espiritual (de regreso al Supremo creador).


Digo mi "verdad" del momento de evolución y elevación, porque en el día a día, recibimos nuevas enseñanzas, nuevos aprendizajes e incluso en la misma Sagrada Escritura cristiana tenemos ejemplos de haber leído un pasaje bíblico en sinnúmero de oportunidades, y en cada una de ellas es posible que los efectos que ocasiona en nosotros sea diferente, es decir, el poder del Espíritu Santo (el Espíritu de Verdad que nos recuerda todo...) nos los enseña e interpreta según la circunstancia especifica o necesidad...


Todo lo anterior lo expongo como preámbulo al comentario que realizaré a continuación, que es producto de la oportunidad que el Altísimo colocó a disposición, como consecuencia del mensaje que abajo me reenvíaste. Solo tú (y Dios), sabes en tu corazón que motivó hacerlo... en mi caso, solo sé, por intuición, que te motivó, y de hecho, soy temerario en afirmar que fue Dios quien lo puso en tu corazón para permitirme expresarte algo que tenía en mi corazón y que esperaba el momento propicio para hacerlo. Pues, ¡ya se presentó!


Sin duda nuestro reencuentro es un llamado que Dios colocó en nuestro corazón. Hice todo lo que pude por ubicarte y contactarnos. Te expuse todo mi "combate espiritual". En gran parte te compartí algunos puntos de los cuales, en el momento de evolución y elevación, hoy estoy convencido, por ejemplo, en el ecumenismo (interpretado e inspirado en espíritu, según me enseñó Jesús a orar: "...Padre que todos sean uno como tú y yo somos uno..." Jn 17:20-21). Ahora bien, el ecumenismo, como mi espíritu lo inspira, es el amor a todo y a todos, sin distingo de raza, credo o religión, por ello, estoy abierto a contactar y relacionarme con todos mis hermanos de creación...; sé que en las Escrituras existen textos que advierten sobre las relaciones, sin embargo, son eso, advertencias o cuidados que debemos tener para no contagiarnos de cualquier impureza que pueda existir PERO también hay muchos textos donde nos invita a tener la confianza, la certeza, el poder (en síntesis la FE) para acercarnos con la seguridad e intención que es en el nombre del Todopoderoso y se puede ocasionar recuperaciones para su rebaño (obviamente, con los correspondientes riesgos... es cuestión de equilibrio y no confiar únicamente en nuestra fuerza humana sino en las del Supremo).


(…)


Y, entiendo, por intuición, en el aquí y en el ahora (en evolución y elevación de cuerpo, mente y espíritu), que mi trabajo o misión es "ecuménico", es la unidad, lo que me enseñó Jesús. Obviamente, para hacerlo sin críticas ni juicios a todo aquello que nos "separa" sino en honrar y glorificar todo aquello que nos une. En síntesis, respeto lo que piensan, sienten y les dice en sus corazones el espíritu a cada uno de los hermanos creyentes (y por qué no, a los no creyentes también). Por lo tanto, mi única invitación, cuando la oportunidad se presenta, es "predicarle" al hermano que busque a Jesús en su corazón, que luego lo comparta con sus hermanos cercanos (el prójimo, que significa el más próximo... y así sucesivamente) PERO lo fundamental es no perderse en algo que considero delicado, “creer que la forma y manera de como interpretamos las Escrituras es la mejor y que los demás están equivocados...”; sin duda, es altamente probable, que el "otro" (el o los otros hermanos que profesan una creencia con algunas diferencias) también crean y consideren que su forma de interpretar –y actuar- es la mejor. Pero bien, en las mismas Escrituras existen enseñanzas que demuestran su existencia desde siempre... Al mismo Jesús lo confrontaban sacerdotes y escribas respecto a la interpretación de las Escrituras hebreas (para nosotros, antiguo testamento), en los mismos Hechos de los Apóstoles se describe la discusión sobre la circuncisión o no de los no judíos... y así podemos encontrar muchos casos. Así, pues, esto no es de extrañarse, menos de "rasgarse vestidura", sino de comprender, en el Amor, que todos y cada uno tienen la mejor intención de proclamar a Jesús (esto para el caso de los cristianos, sean "Católicos" o "Protestantes").


Bueno, ¿A qué viene todo esto?


Pues, con base en tu reenvío de mensaje (el cual te agradezco infinitamente porque me refresca las citas bíblicas referentes a los santos[1]) al final tiene una alusión a la Iglesia Católica, es decir, el articulo cuenta lo bueno de una enseñanza sobre los "santos" y, por supuesto, intenta sacar del "error" a otros hermanos sobre lo que presuntamente enseñan los "Católicos". Sin embargo, me pregunto: ¿lo que allí  se dice en "verdad" es lo que enseña la Iglesia Católica? Como tuve la oportunidad de pertenecer a ese credo religioso y soy una persona inquieta que me gusta estudiar "sin tragar entero" y le pido al Espíritu de Dios, al Espíritu de Verdad, que me ayude a discernir..., entonces,  en aquellos temas que son materia de "división" entre "Católicos" y "Protestantes" los estudio con sumo cuidado..., especialmente, para evitar caer en esas discusiones, en esa discordia o división porque, entonces iré en contra de la enseñanza de Pablo (entre otras, 1 Cor 1:10-13; Efesios  1:10; 2:14-15; 4:4-6; 4:2-3).


Y en ese proceso de estudiar y pedir el discernimiento encontré la pagina de donde  presumo obtuviste la pregunta y respuesta  (http://www.gotquestions.org/Espanol/santos-cristianos.html) y observo una pagina que no permite comentarios, a efectos que si existen personas que puedan aportar algo les sea permitido, a mi modo de ver, sería una actitud de humildad donde se permita la posibilidad de aclaraciones. Pero bueno, ese es mi deseo, otra interpretación es que precisamente se impide comentarios para evitar las discusiones y rencillas... y sí esta es la intención: ¡Gloria a Dios...! Y, obviamente, pedirle al Señor su bondad y misericordia para que el artículo no ocasione distorsiones o tergiversaciones a la verdadera enseñanza de quien se cita en el artículo, es decir, este exenta de dañar, sencillamente porque existe un desconocimiento o ignorancia respecto a lo verdadero.

¿Qué enseña la Iglesia Católica?  No entraré en detalle porque tendría que escribir un compendio, únicamente me permitiré citarte unos link para que, en discernimiento acompañado por el Espíritu de Verdad, lo leas y saque tus propias reflexiones.
 

 ¿Por qué el culto a los santos? (http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/574/2711/articulo.php?id=26973), y como este articulo un cita documento oficial de la Iglesia Católica te cito un aparte del Catecismo (http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p123a9p5_sp.html ).


Debo comentarte, en espíritu, que coincido con el articulo...; de hecho, cuando pertenecí al credo Católico me preparé precisamente para no ser ignorante de sus enseñanza, y sé que muchos de mis hermanos de iglesia no lo hacían y observé que tergiversaban las enseñanzas y debía efectuar la correspondiente corrección fraterna. Y, en ese discernir, también existen enseñanzas oficiales de la Iglesia Católica, de las cuales me aparto en su interpretación pero eso no me hará separarme de mis hermanos, ni evadir en cualquier oportunidad participar de sus liturgias o congregaciones, porque, a fin de cuenta, me concentro en lo que me une: Padre, Hijo y Espíritu Santo y para nada en aquello en lo que no estoy de acuerdo. En ese mismo sentido, no es menos cierto que entre los miembros Católicos existen muchos que critican y enjuician a los hermanos "Protestantes" e incluso, en los documentos oficiales los denominan "los hermanos separados" (ya de por sí, lo percibo discriminatorio), por su forma de interpretar las Escrituras, por su forma de congregarse, por esto o por aquello... pero en ningún caso se toman el trabajo de acercarse, de congregarse, de unirse y con fundamento y orientados por el Espíritu de Dios, sacar su propia conclusión, sin miedos, sin temores, y menos sin soberbia ni arrogancia de considerarse los poseedores de la FE...

Para terminar, debo referirme que la oportunidad se presenta para expresarte que, en las ocasiones que me congregue con ustedes, recibí un aprendizaje al 101% y fue, y es, una bendición de Dios. Todo absolutamente todo es una iluminación del Altísimo, tanto todo lo que me une como aquello que disiento. ¿En qué discrepo o disiento? Pues, sencillo, el Pastor manifestó en una de sus predicaciones que ustedes no son ecuménicos...; en las actividad lúdica, entre los grupos, hubo uno que escenificó el ejercicio piadoso del Rosario que practican muchos Católicos y esto lo presentaron entre las practicas de "ídolos de barro" y fue motivo de burlas, denotando, en mi sentir, falta de respeto hacia hermanos que igual creen en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo (todos UNO) pero que en su creencia interpretan que existe otras maneras validas espiritualmente para llegar a Dios, y que en efecto, es diferente a la interpretación que ustedes tienen. Me pregunto: ¿Dónde está el amor y respeto al prójimo? ¿Acaso también se creen dueños de la verdad? ¿Esto no es, al fin de cuenta, caer en la misma equivocación -si la hubiese- de esos hermanos Católicos de  creer ser los únicos salvos (los que no la estudian porque oficialmente otra es la interpretación actual)? No sé, solo ustedes en discernimiento lo saben... solo sus corazones, en unión con el Espíritu de Dios les otorga la paz, la armonía, la concordia para seguir su proceso de evolución y elevación en ese camino (el propio y el de llevar otras ovejas) hasta el Padre...

En mi caso, no los juzgo, no los critico, únicamente intento expresar mi observación, y elevo oración a Dios, para que todos seamos uno, como el Padre y Jesús lo son... como Pablo intentó enseñarlo a los de Corinto y a los de Éfeso -y otras iglesias menores. Y doy Gracias a Dios por permitirme estar allí, en ese momento, para elevar mis plegarias y suban como incienso..., y hacer mi papel de instrumento o herramienta de Dios... para estar en el momento y lugar apropiado... Y, además, practicar la humildad y la modestia al no interrumpir e intentar explicar la verdadera esencia de esas prácticas... o de preguntar cuales son las interpretaciones o discernimiento para controvertir aquello, y con esto, entrar en divergencias y controversia... Pues, No. Le doy infinitas gracias a Dios por permitirme guardar silencio, aprender de lo que sucede de manera directa y no porque otro lo dijo... y, además, permitirme entrar en contacto con Dios y pedirle fuerza para no imitar esas prácticas y no desviarme de buscar la unidad. No se trata de sincretismo, se trata de unidad en el Amor..., a Dios, en su Providencia, lo dejo para que haga su trabajo de enmendar aquello que debe ser enmendado por el hermano que difiere... o, en mi caso, para que yo enmiende lo que tenga que enmendar... así me entrego, libre y espontáneamente, a lo que el Espíritu de Verdad me (nos) recuerde... Y, con todo esto, le rogaré y pediré a Dios que me mantenga en humildad para continuar congregándome, la veces que sean necesarias, y se presenten las oportunidades para exponer, lo que Él pone en mi corazón para exponerlo, en amor, con sensibilidad y como un sencilla exposición que no pretende convencer a nadie sino que únicamente pretende proponer una reflexión sujeta al discernimiento con el espíritu, y sea Él quien obre en el momento que decida obrar para continuar con el proceso de evolución y elevación que cada quien debe hacer individualmente, y que sumados, uno a uno, construyamos la Iglesia, o cuerpo espiritual de Cristo, es decir, hacer la comunidad o comunión de los santos (com(un)idad = comun unidad ó com(u)nión = común unión).

Pues, hermano, esto me salió extenso..., no era mi intención... pero sé, desde lo profundo del corazón que es el espíritu actuando... discerniendo toda y cada una de las palabras escritas para evitar que este provista de "ego" o intelectualismo... por el contrario, que estén revestidas de la fuerza espiritual necesaria para buscar ese compartir entre hermanos, aquellos que tenemos más cosas que nos unen de aquellas que nos separan o dividen...

En el sentido anterior me despido... un abrazo y todo mi amor en Cristo Jesús.”

Para concluir, es conveniente aclarar que lo antes citado está debidamente editado… y regresó al título: ¿Unidad cristiana? y, entonces: ¿Cuándo sucederá? ¿Se cumplen las Escrituras?... Sin duda, hay mucho por comprender, entretanto, que nos relacionemos en el Amor, ya será una buena semilla sembrada que, a su tiempo, germinará… 
Que el Altísimo los bendiga con abundante prosperidad, en todos los sentidos, que así sea, así es, así será.

Cordial saludo,

RAMÓN JOSÉ COLLANTE DE LAS SALAS
Cali - Colombia
Teléfono Móvil: 57) 315-5620681

Invitación a visitar y participar en: Creciendo Juntos; y/o Herramientas del Amor


[1] … al fin de cuenta, mi frase "...no solo ser santo sino parecerlo..." no hace referencia a los Santos que ya están ante la Gloria de Dios, sino a los terrenales -a los allí citados- porque de lo contrario, no tendría sentido …

domingo, 5 de mayo de 2013

¿Qué impide nuestra felicidad?

¿Qué puede hacerse para alcanzar la felicidad? No hay nada que tú ni cualquier otro pueda hacer. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ahora mismo ya eres feliz, ¿y cómo vas a adquirir lo que ya tienes? Pero, si es así, ¿por qué no experimentas esa felicidad que ya posees? Pues, simplemente, porque tu mente no deja de producir infelicidad. Arroja esa infelicidad de tu mente, y al instante aflorará al exterior la felicidad que siempre te ha pertenecido. ¿Y cómo se arroja fuera la infelicidad? Descubre qué es lo que la origina y examina la causa abiertamente y sin temor: la infelicidad desaparecerá automáticamente.

Ahora bien, si te fijas como es debido, verás que hay una sola cosa que origina la infelicidad: el apego. ¿Y qué es un apego? Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona no es posible ser feliz. Tal estado emocional se compone de dos elementos; uno positivo y otro negativo. El elemento positivo es el fogonazo del placer y la emoción, el estremecimiento que experimentas cuando logras aquello a lo que estás apegado. El elemento negativo es la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego. Imagínate a alguien encerrado en un campo de concentración y que no deja de engullir comida: con una mano se lleva la comida a la boca, mientras que con la otra protege la comida restante de la codicia de sus compañeros de encierro, que tratarán de arrebatársela en cuanto baje la guardia. He ahí la imagen perfecta de la persona apegada. Por su propia naturaleza, el apego te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz. ¿Cómo puedes esperar, entonces, que una persona apegada acceda a ese océano de felicidad que llamamos el “Reino de Dios”? ¡Es como esperar que un camello pase por el ojo de una aguja!

Ahora bien, lo verdaderamente trágico del apego es que, si no se consigue su objeto, origina infelicidad; y, si se consigue, no origina propiamente la felicidad, sino que simplemente produce un instante de placer, seguido de la preocupación y el temor de perder dicho objeto. Dirás: “Entonces, ¿no puedo tener ni un solo apego?”. Por supuesto que sí. Puedes tener todos los apegos que quieras. Pero por cada uno de ellos tendrás que pagar un precio en forma de pérdida de felicidad. Fíjate bien: los apegos son de tal naturaleza que, aun cuando lograras satisfacer muchos de ellos a lo largo de un día, con que sólo hubiera uno que no pudieras satisfacer, bastaría para obsesionarte y hacerte infeliz. No hay manera de ganar la batalla de los apegos. Pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamás ha habido nadie que haya dado con la fórmula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor y sin caer, tarde o temprano, derrotado.

En realidad, sin embargo, sí hay una forma de ganar la batalla de los apegos: renunciar a ellos. Contrariamente a lo que suele creerse, renunciar a los apegos es fácil. Todo lo que hay que hacer es ver, pero ver realmente, las siguientes verdades.

Primera verdad: estás aferrado a una falsa creencia, a saber, la de que sin una cosa o persona determinada no puedes ser feliz. Examina tus apegos uno a uno y comprobarás la falsedad de semejante creencia. Tal vez tu corazón se resista a ello; pero, en el momento en que consigas verlo, el resultado emocional se producirá de inmediato, y en ese mismo instante el apego perderá su fuerza.

Segunda verdad: si te limitas a disfrutar las cosas, negándote a quedar apegado a ellas, es decir negándote a creer que no podrás ser feliz sin ellas, te ahorrarás toda la lucha y toda la tensión emocional que supone el protegerlas y conservarlas. ¿No conoces lo que es poder conservar todos los objetos de tus distintos apegos, sin renunciar a uno sólo de ellos, y poder disfrutarlos más aún a base de no apegarte ni aferrarte a ellos, porque te encuentras pacífico y relajado y no sientes la menor amenaza en relación a su disfrute?

Tercera y última verdad: si aprendes a disfrutar el aroma de un millar de flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni sufrirás cuando no puedas conseguirla. Si tienes mil platos favoritos, la pérdida de uno de ellos te pasará inadvertida, y tu felicidad no sufrirá menoscabo. Pero son precisamente tus apegos los que te impiden desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las personas.

A la luz de estas tres verdades, no hay apego que sobreviva. Pero la luz, para que tenga efecto, debe brillar ininterrumpidamente. Los apegos sólo pueden medrar en la oscuridad del engaño y la ilusión. Si el rico no puede acceder al reino del gozo y de la alegría, no es porque quiera ser malo, sino porque decide ser ciego.

Anthony de Mello

Tomado de http://www.abrazarlavida.com.ar

lunes, 29 de abril de 2013

Resiliencia, la capacidad de autosostenerse

Alberto D. Fraile Oliver 
 
Hace algún tiempo, la palabra sostenibilidad se puso de moda. En pocos años pasó de ser un concepto exótico a convertirse en una palabra maltratada y explotada por todos. Si hubiéramos aplicado el significado de la palabra sostenibilidad (el equilibrio de un sistema con los recursos del entorno) la mitad de lo que la hemos citado, ahora no necesitaríamos con urgencia recurrir a una nueva palabra: resiliencia. 
 
Permíteme querido lector que te hable de ella. Es un poco rara, pero su importancia es vital en este momento. Los ingenieros, psicólogos y ecólogos la conocen bien pero ha llegado el momento de que dé el salto al lenguaje cotidiano y la incorporemos todos a nuestro vocabulario, porque el significado de la palabra resiliencia tiene mucho que aportarnos en los próximos años. 
 
Resiliencia no es otra cosa que la capacidad de un sistema de absorber impactos. En el mundo de la psicología Boris Cyrulnik ha trabajado mucho sobre este concepto y lo define como “el resorte de aquellos que después de recibir un golpe, pudieron superarlo e, incluso, salir reforzados”. 
 
Tiene un origen similar a la palabra estrés pero con matices diferentes. Si el estrés es un término tomado de la mecánica que define el esfuerzo al que está sometido un material (por ejemplo, una viga), la resiliencia se usa en la física de los materiales para expresar la capacidad de recuperación de ese esfuerzo. De la misma forma que un objeto abollado recobra su forma primitiva si tiene la suficiente elasticidad, los seres humanos dotados de una resiliencia natural o adquirida serán capaces de salir de un colapso si consiguen desarrollar plasticidad interior. 
 
Esta plasticidad se puede manifestar ante la destrucción, mostrando una gran facultad de proteger la propia integridad bajo presión y frente a la adversidad, estableciendo una actitud vital positiva pese a circunstancias difíciles. 
 
El renacer del Ave Fénix 
 
La resiliencia es la capacidad de autosostenerse. Se empezó a estudiar en psicología al observarse que algunos niños y adultos lograban salir adelante después de haber sufrido situaciones adversas graves. Los psicólogos empezaron a preguntarse qué características hacían que unas personas se recuperaran antes de un colapso y se dieron cuenta que compartían tres ragos principales: 
 
La capacidad de juego y el sentido del humor. 
 
La habilidad de no tomarse las cosas tan a pecho permite relativizar y no derrumbarse ante la adversidad 
 
El sentimiento de esperanza. 
 
Para ello es fundamental tener al menos a alguien en quién apoyarse. Son imprescindibles los vínculos que enriquecen y aportan luz al final del túnel. 
 
El autosostén. Es necesario encontrar los elementos que devuelvan la autoestima y la confianza para sentir que el universo es un lugar amable y no siempre hostil. 
 
En resumen, una persona resiliente es aquella que se toma un reto como una diversión y no como una desgracia. No se trata de ser invulnerable, sino de ser capaz de generar recursos propios para salir fortalecido de situaciones complicadas. La clave está en tomarlas como un desafío que alecciona y estimula y no como una fatalidad del destino. 
 
Esto también se puede aprender 
 
Nadie dijo que la vida fuera fácil. Todos nos enfrentamos a acontecimientos duros: la muerte de un ser querido, una enfermedad complicada, experiencias laborales difíciles, problemas serios de pareja, la soledad, el aislamiento social, la competitividad, el desempleo, los problemas económicos… Ante estas situaciones las personas reaccionan de distinta manera según su grado de vulnerabilidad o resiliencia. 
 
Todos podemos desarrollar nuestra capacidad de resiliencia. Para ello hay que estar dispuesto a cambiar las propias actitudes, entrenarse en técnicas de modificación del pensamiento, aprender a interpretar los acontecimientos de otra manera, recuperando la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, trabajándose la valoración de la propia personalidad, adquiriendo habilidades sociales como la asertividad, aprendiendo a hablar positivamente… 
 
Pistas para desarrollar la resiliencia 
 
La introspección. Ser capaces de entrar dentro de uno mismo, observarse y reflexionar. 
 
La independencia. Ser capaces de establecer límites emocionales y físicos entre uno mismo y los ambientes adversos. Sin aislarse, claro. 
 
La iniciativa. Se trata de afrontar los problemas y ejercer control sobre ellos. 
 
El sentido del humor. Que nos capacita para ver el lado cómico en las situaciones adversas. 
 
La creatividad. Que trae orden y belleza a partir del caos y el desorden. Y permite canalizar emociones como la soledad, el miedo, la rabia y la desesperanza. 
 
La ética. Que nos ayuda a desear una vida personal y social digna y estable, un compromiso con ciertos valores elevados que nos permite tomar decisiones. 
 
Los vínculos sanos. Que nos permiten darnos a conocer y disfrutar de los otros. 
 
24 fortalezas para un carácter resiliente 
 
Sabiduría y conocimiento REVISTA NAMASTÉ 
 
1. Curiosidad, interés por el mundo: Tener interés por lo que sucede en el mundo, encontrar temas fascinantes, explorar y descubrir nuevas cosas. 
 
2. Amor por el conocimiento y el aprendizaje: Llegar a dominar nuevas materias y conocimientos, tendencia continua a adquirir nuevos aprendizajes. 
 
3. Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta: Pensar sobre las cosas y examinar todos sus significados y matices. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad. Estar dispuesto a cambiar las propias ideas en base a la evidencia. 
 
4. Ingenio, originalidad, inteligencia práctica: Pensar en nuevos y productivos caminos y formas de hacer las cosas. 
 
5. Perspectiva: Ser capaz de dar consejos sabios y adecuados a los demás, encontrando caminos no sólo para comprender el mundo sino para ayudar a comprenderlo a los demás. 
  
6. Valentía: No dejarse intimidar ante la amenaza, el cambio, la dificultad o el dolor. Ser capaz de actuar según las propias convicciones aunque eso suponga ser criticado. 
 
7. Perseverancia y diligencia: Terminar lo que uno empieza. Persistir en una actividad aunque existan obstáculos. Obtener satisfacción por las tareas emprendidas y que consiguen finalizarse con éxito. 
 
8. Integridad, honestidad, autenticidad: Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas. 
 
9. Vitalidad y pasión por las cosas: Afrontar la vida con entusiasmo y energía. Hacer las cosas con convicción y dando todo de uno mismo. Vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo. 
 
10. Amor, apego, capacidad de amar y ser amado: Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos. Sentirse cerca y apegado a otras personas. 
 
11. Simpatía, amabilidad, generosidad: Hacer favores y buenas acciones para los demás, ayudar y cuidar a otras personas. 
 
12. Inteligencia emocional, personal y social: Tener empatía. Ser consciente de las emociones y sentimientos tanto de uno mismo como de los demás, saber como comportarse en las diferentes situaciones sociales, saber que cosas son importantes para otras personas. 
 
13. Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo: Trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser fiel al grupo y sentirse parte de él. 
 
14. Sentido de la justicia, equidad: Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. Dar a todo el mundo las mismas oportunidades. 
 
15. Liderazgo: Animar al grupo del que uno es miembro para hacer cosas, así como reforzar las relaciones entre las personas de dicho grupo. Organizar actividades grupales y llevarlas a buen término. 
 
16. Capacidad de perdonar, misericordia: Capacidad de perdonar a aquellas personas que han actuado mal, dándoles una segunda oportunidad, no siendo vengativo ni rencoroso. 
 
17. Modestia, humildad: Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás. 
 
18. Prudencia, discreción, cautela: Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumiendo riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se pueda arrepentir. 
 
19. Auto-control, auto-regulación: Tener capacidad para regular los propios sentimientos y acciones. Tener disciplina y control sobre los impulsos y emociones. 
 
20. Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro: Saber apreciar la belleza de las cosas, del día a día, o interesarse por aspectos de la vida como la naturaleza, el arte, la ciencia… 
 
21. Gratitud: Ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias. 
 
22. Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro: Esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo. Creer que un buen futuro es algo que está en nuestras manos conseguir. 
 
23. Sentido del humor: Disfrutar de la risa y las bromas, sonreír con frecuencia, ver el lado positivo de la vida. 
 
24. Espiritualidad, fe, sentido religioso: Pensar que existe un propósito o un significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en la propia existencia. Creer que existe algo superior que da forma a nuestra conducta y nos protege. 
 
Fuente: Manual de clasificación Character Strengths and Virtues

jueves, 25 de abril de 2013

Hojas que se desprenden

"Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja. Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.
 
Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento. Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
 
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja. La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.
 
Cada hoja al aire me está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía
 
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad. Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
 
Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote. Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido…
 
Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”. Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.
 
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia conciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor."
 
Del libro “La Sabiduría de Vivir” de José María Toro

miércoles, 10 de abril de 2013

No se tiene ningún deseo de seguir el ejemplo de Jesús

Hasta donde el suplicio y el sufrimiento se han arraigados en nuestras creencias por designio de quienes promulgan una religiosidad... o hasta donde, como un Cristo, debemos ser conscientes de la inmensa victoria y gloria alcanzada por Jesús, el Cristo... y hasta donde, cada quien, puedes Ser, el Cristo, en el aquí y en el ahora, pero aquel victorioso...

“Los cristianos han multiplicado por todo el mundo las representaciones de Jesús crucificado. Han querido mostrar la inmensidad de su sacrificio. Pero, ¿por qué no presentarlo, más a menudo, triunfando ante la muerte, en la gloria y la luz, para impulsar a los humanos a que sean como él? Insistiendo tanto sobre su suplicio, algo se oscurece en sus conciencias. Por supuesto, los corazones tiernos quedan afectados y derraman algunas lágrimas. Pero ¿cómo sentirse exaltado si continuamente se nos muestra a un ser martirizado, sangrando y coronado de espinas? No se tiene ningún deseo de seguir su ejemplo. Para poder alentar a los humanos, es necesario presentarles la belleza, la grandeza.

Se puede hablar de la crucifixión de Jesús pero dándole, al mismo tiempo, una interpretación más amplia. La de Cristo en la cruz, un Iniciado ve el Alma del mundo ofreciéndose, a las cuatro direcciones del espacio, para sostener y alimentar a todas las criaturas. ¿Pero es esta la dimensión sublime y gloriosa que se presenta a los cristianos?" Omraam Mikhaël Aïvanhov

Hasta pronto _/|\_