¡Felicitaciones eres bienvenido!

Querid@ amig@, recibe mi cordial saludo; de alguna manera, tu visita al Blog, no es casualidad sino que es CAUSAL, sí, así como lo afirmo, es propio de la causa que mueve nuestras propias sensaciones en este hermoso Universo creado por un SER SUPREMO. Aquí eres bienvenid@ sin distingo de raza, credo o religión ni status social... ¡Somos herman@s e hij@s de la misma creación! ... Y teniendo en cuenta que en el crecimiento personal, la libertad de credo, de pensamiento y de expresión, y el respeto por la diferencia constituye un factor importante de amor y comprensión; por tal, lo que se expone en este blog puede ser de su interés, tal y como lo es para quien lo administra.
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sábado, 10 de agosto de 2013

El Gallo de Pelea Invencible

Un rey aficionado a las apuestas en riña de gallos deseaba poseer un poderoso gallo de pelea que fuera invencible, para lo cual hizo buscar al mejor adiestrador de gallos en todo el imperio.

Una vez frente al maestro el rey le pidió que le adiestrara al más aguerrido de sus gallos, hasta convertirlo en invencible.

El maestro comenzó a adiestrar al gallo que le fue entregado, enseñándole las más avanzadas técnicas de combate.
Al cabo de diez días preguntó el rey:
-¿Podemos organizar una pelea con ese gallo?
El maestro contestó:
-¡No! ¡No! ¡No! Es fuerte, pero su fuerza está vacía.
Ante cualquier amenaza se excita de inmediato pero su energía es efímera volátil y superficial.
Diez días después, el rey volvió a preguntar:
-¿Podemos ya organizar el torneo para verlo pelear?
-¡No! ¡No! Todavía no. Sigue mostrándose pasional y siempre dispuesto a pelear sin un motivo real.
Cuando oye el canto de otro gallo, incluso el de una aldea cercana, monta en cólera.
Transcurridos diez días más de adiestramiento, el rey preguntó una vez más:
-¿Es posible ahora?
Y contestó el Maestro:
-Ahora ya no se apasiona por estímulos externos. Si oye o ve a otro gallo, permanece sereno. Su actitud es la exacta, por lo tanto su vitalidad es poderosa. Ya no monta en cólera. Su energía y su fuerza ya no se desperdician al manifestarse en la superficie.
-Entonces, ¿está preparado para una pelea?- sugirió el rey.
Y el maestro contestó:
- Si ahora ya esta listo.
Se organizó un gran torneo y trajeron a los más afamados gallos de pelea de todo el imperio.
Una vez en el ruedo los gallos de pelea no podían ni acercarse a aquel gallo. Huían de él espantados o se aplastaban contra el suelo ante su penetrante mirada y su imponente postura, la actitud que irradiaba contenía una energía tan profunda que ningún gallo pudo hacerle frente.
Así pues, no hubo necesidad de combate alguno. El gallo de pelea se había convertido en un gallo Invencible, porque precisamente había superado la etapa del estéril deseo de competir. Había superado la etapa de las técnicas para la lucha externa.
Había aprendido a controlar toda su energía y sus sentidos hasta convertirse en dueño de sus emociones, lo cual le permitía poseer interiormente una tremenda energía que no se desperdiciaba exteriorizándose.

El poder le era ya algo propio, y los otros no podían sino inclinarse ante su absoluta confianza y su verdadera fuerza oculta.

Fuente: http://rafaelbravo.com/el-gallo-de-pelea-invencible/


viernes, 5 de julio de 2013

Por qué es importante amarse a uno mismo

“A veces la afirmación que puntualiza que hay que amarse a uno mismo antes que a lo/s demás, se interpreta como egoísta. Pero esta interpretación proviene de creer que amar es excluyente y no incluyente, auténtica definición del amor.

(…)

Amar. Amarse, que es la única forma de amar. Amar es desprenderse de lo que está inactivo. Es, entonces, estar aquí, absolutamente disponible, con toda la energía lista para el ahora.

Amar es, entonces, vivir.

Lo contrario del amor es el miedo, no el odio. El odio es la pasión del amor descontrolada, pero está vivo. Únicamente el odio que surge del miedo conlleva desaceleración.

Así, el miedo sería entonces paralización del amor, con lo que el miedo lleva implícita en sí la muerte.

Por eso la llamada es: Vivir, amar, fluir, ser (verbo y nombre).
(…)
Entonces, de nuevo volvemos a la pregunta, ¿por qué es importante amarse a uno mismo?

Reflexiona sobre esto:

Si te amas a ti mismo:
Cuando no te amas a ti mismo:
amas tu cuerpo
No amas tu cuerpo, no amas a quien eres en esta dimensión
amas tus emociones
No aceptas lo que sientes, así que no puedes vincularte amorosamente de modo satisfactorio.
amas tu entorno
No amas a alguien de tu entorno, no te amas a ti mismo reflejado de él.
amas tus relaciones
No amas al que eres relacionándote con otras personas.
amas tu trabajo/labor
No reconoces tu valía en el mundo
amas tus gustos
No te aceptas tus tendencias
amas tu pasado, entonces lo liberas, lo dejas ir (lo sueltas)
No reconoces que el pasado ya no te pertenece y te aferras a él.

Pero si…
Entonces…
Amas tu cuerpo
Reconoces en él la representación del vehículo necesario para desarrollar tu labor.
Amas tus emociones
Reconoces el derecho a ser quien eres y vives con la capacidad del regocijo y la valentía de solucionar los conflictos
Amas tu entorno
Reconoces que los otros son parte de ti y sabes que nunca pueden ser una amenaza porque sólo tú eres dueño de todo lo que te pueda pasar en relación a ellos
Amas tus relaciones
Reconoces la unidad del ser amado contigo, la fusión en el Uno
Amas tu trabajo
Reconoces que, aunque no sepas el modo concreto, tú estás sirviendo a un poder mayor con el que sí estás en comunión.
Amas tus gustos
Reconoces el derecho a tener las sensaciones que tienes y así puedes llevarlas a cabo con libertad.
Amas tu pasado
Reconoces la reconciliación con respecto a ti mismo.
”
Tomado de: MUNDOS DE ÉTER, Interpretación del Mundo desde una Mente Superior, Graciela Bárbulo, Entrelineas Editores, ISBN: 84-9802-052-2, Pág. 55-57.

Pueden acceder al libro en: http://www.gracielabarbulo.com/libros/
 

martes, 7 de agosto de 2012

Percepción de una circunstancia especifica.

Ayer tuve la hermosa fortuna de tener un contacto con la naturaleza, un espacio en el campo, acompañado de un esplendoroso rio con su agua fría por su cercanía a su nacimiento en las montañas de los Farallones en el Valle del Cauca colombiano, la vegetación frondosa, el aire fresco y sin la contaminación de la urbe, y por supuesto, el radiante sol del verano, en síntesis, un perfecto contacto con lo elementales del agua, aire, tierra y el fuego –representado por el radiante Sol.

Circunstancia propicia para engalanar ese encuentro también con una profunda meditación hacia el interior del Ser, valorando lo sencillo de la vida: ¡lo natural!

No obstante, la vida te presenta circunstancias que son verdaderas lecciones y oportunidades para este continuo aprendizaje. Al retirarme del sitio tuve el antojo de degustar unos dulces de la zona y al realizar la transacción con la persona que lo suministraba sucedió, en ese momento, algo que me sorprendió: ¡un tremendo enredo en una operación de sencilla aritmética! Debí acudir a un benévolo transeúnte que me colaborará como testigo y ayuda para la vendedora y comprendería la sencilla transacción que habíamos realizado.

Pero, ¿acaso lo sorprendente es un “enredo en una operación aritmética”? No. En estos lares, todavía se puede observar personas que infortunadamente no han tenido un contacto con el aprendizaje tradicional, y con el aprendizaje de la vida misma deben hacer sus propios esfuerzos por subsistir, entre ellos lanzarse a ser vendedores informales de producto elaborados por ellos mismos y a partir de la misma practica de las transacciones que realizan aplican el sumar y restar. Entonces, esto no es lo sorprendente, lo que causó la oportunidad de aprendizaje fue: ¡mi reacción!.

Sí claro, después de haber estado en contacto con la naturaleza y aprovechado para meditar, agradecer a la madre tierra por todo su esplendor y entrega sin pedir nada a cambio, era de presumir que me encontrara lleno de tranquilidad, serenidad, compasivo y comprensivo, y por supuesto, ejecute toda capacidad para hacerme comprender de esa persona que el Universo había colocado en mi camino…, pero, llegó la lección, esa paciencia se fue convirtiendo en impotencia, el lenguaje no verbal (lenguaje corporal) hizo su aparición, hasta el punto de llevar mis manos a la cabeza e implorar a Dios que me suministrará las herramientas para hacerme comprender, en síntesis, las emociones afloraron en molestia e incomprensión.

Sí, así es, a pesar del conocimiento que se pueda tener, es posible encontrarse con personas con nuestras propias debilidades (hacemos lo mejor que podemos con lo mejor que sabemos) y se debería ser comprensivo; sin embargo, algo salta en el interior, en el inconsciente. ¿Qué será? ¿Qué recuerdos están en el subconsciente que nos hace molestar? ¿Qué modelo mental está arraigado que no nos permite que aflore lo que deseamos: ser comprensivo y compasivo? ¿Qué nos sucedió en esta vida peregrina que no hemos podido desterrar?

Son tantas las preguntas que no terminaría el artículo con mis respuestas. Lo único cierto es que mi pretendido control mental fundamentado en la serenidad, la comprensión y la compasión fue puesto a prueba y… ¡falló!. Me incomode, me fastidie, me altere, por lo tanto, me demostré que no hay ninguna salida diferente al vivir cada instante en su máxima expresión, cualquier meta u objetivo futuro solo se logra en un instante: el presente…, y cada mañana, será un nuevo presente y así sucesivamente.

Esa circunstancia específica sucedió ayer -que ya es pasado. Pero lo hermoso de la oportunidad del aprendizaje, es que solo unos minutos después del incidente, ya lo había desestimado, ya estaba en el presente, sin sentimientos de culpa, sin remordimientos por mi reacción a lo sucedido. Eso sí, elevando una plegaria al Altísimo, dándole gracia por dos cosas:

1.       Por haber puesto a esa persona en mi camino, primero, por que suministró el exquisito dulce que luego deguste con un placer inmenso, y dos, por haber puesto a prueba mi control emocional (toda persona y circunstancia tiene algo que ver contigo: ¡no lo olvides!);

2.       Por enseñarme que las emociones y sentimientos son parte de nosotros –querámoslo o no- que podemos apreciarlas, amarlas, y dejarlas ir, es decir, no apegarnos, ni engancharnos con ellas. Si sucedió, sucedió, y ya nada se podrá hacer. Entre más luches por erradicarla, mas se acentuara, y más se repetirán.        

Por lo anterior, continuo y continuaré repitiendo con el poeta Antonio Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

Hermano lector, que el Altísimo te bendiga en prosperidad y abundancia, en todos los sentidos de tu vida, en unión de quienes ama.

Hasta pronto,

RAMÓN JOSÉ COLLANTE DE LAS SALAS

Martes, 07 de agosto de 2012

miércoles, 6 de junio de 2012

Expresar los pensentimientos y el riesgo de perder el mensaje por la “forma”.

Expresar los pensentimientos[1]y el riesgo de perder el mensaje por la “forma”.

Hoy, al comenzar la jornada, ante un simple y sencillo incidente cotidiano, se presentó la oportunidad de retomar una frase que desde hace algunos meses le realizo un trabajo de interiorización: “Lo importante no es lo que quiero decir, sino lo que los otros sienten al escucharme”; el incidente llamo la atención sobre la “forma” en que exprese mis ideas y el lenguaje no verbal que utilice. También recordé algunas frases que se hicieron celebres entre algunos de mis colegas o compañeros de trabajo: “no es la música sino el tono con que la toquen…” ó “uno se siente avasallado, abrumado, “chiquitico”… ” ó “aunque tenga la razón uno siente que lo aplastan”…, y algunos otros que no es necesario citar.

Pues bien, sin duda, al expresar nuestros pensentimientos, y como aporte a una relación interpersonal fundamentado en el amor, la paz, la tranquilidad y la armonía, toda expresión se debe realizar con delicadeza y cortesía con el “otro” (el interlocutor), precisamente para contribuir en difundir adecuadamente la verdadera intención de amor que habite en el corazón de quien sugiere, aconseja, adopta y ordena una decisión o ejerce una autoridad (familiar o laboral, etc.).

Cuando se comunica un pensentimiento sin hacerlo con la debida “forma” (delicadeza y cortesía) nos exponemos a que el mensaje se pierda y que el “otro” no lo atienda. Durante mi experiencia, he escuchado frases como: “si me lo hubiera dicho de otra manera quizás lo hubiera atendido”; “si me lo hubiera pedido de otra forma se lo hubiera concedido”; “eso no se hará porque así tenga la razón, esa no es la forma…”, etc...

Soy consciente que en este Universo, somos un todo, y todos -creámoslo o no- estamos interconectados –consciente o inconscientemente- y existe una razón de ser del ¿por qué éste o aquel personaje se cruzó en nuestras vidas?   En consecuencia, también toda relación interpersonal, con sus acciones y pensentimientos, tienen una razón de ser y existe un ¿por qué? Igualmente, todos, sin excepción, estamos dotados de una inteligencia racional, otra emocional, e inclusive, aunque no lo crean, una inteligencia espiritual, las cuales deberían actuar de manera integral y equilibrada para nuestro bienestar individual y colectivo.

Con base en lo anterior, me he cuestionado durante muchos años y ¿qué pasa con el mensaje? ¿por qué no recibimos, evaluamos, discernimos sobre el mensaje, independiente de la forma en que no los hayan expresado alguien? No he llegado a una respuesta sencilla y concreta y desearía recibir comentarios de cuales serian las razones. No obstante, he observado y especulado un poco respecto a la actitud producto de los modelos mentales de cada quien, y que, de alguna manera, estructuran el “ego”, adoptando posturas egocéntricas y con vestigios de un mal comprendido “orgullo”. Sin embargo, es una mera conjetura, porque únicamente cada quien, en el fondo de su corazón, conoce cuál es la verdadera razón para desestimar un mensaje únicamente por el hecho que se expuso de una “forma” inadecuada, desatendiendo posibles beneficios o utilidad tanto personal como colectivo que el Universo colocó a su disposición, a través de alguien que quizás no está dotado de la “forma” adecuada para expresarse asertivamente pero si de un entendimiento dotado por el mismo Universo.

Si tú estás leyendo este articulo y me conoces personalmente, sonreirás…, y pensaras…, “… el Doc. (otros, el jefe, o mi pá, o mi hermano…), siempre con sus escritos que nos pone a pensar y con su… (no sé: prepotencia?, soberbia?, ilusión?, amor?  … y yo acá, me sonrío… y me respondo: “yo soy el que soy” y con intención de mucho amor…)… pero, quien no me conoce, tiene una gran oportunidad para reflexionar y responder algunas de las preguntas arriba expuestas pero especialmente, revisar cuantas veces ha desestimado pensentimientos de su padre o madre, herman@s, amig@s, colegas o compañeros, etc., solo por el hecho de no estar acorde con el modelo mental de cómo deben expresárseles…, y en caso que existan, dar gracias al Altísimo (o a quien o en que deposita su creencia) que puede ir o llamar a esa persona y decirle: “…sabes que, me he dado cuenta que me amas…, que todas las cosas que me expresaste siempre estuvieron cargada de la intención de amor para mi bienestar… sólo te pido que en el futuro cuando me expreses tus pensamientos los hagas con delicadeza y cortesía, te escuchare, valorare y agradeceré tu intención… te amo!”.

Repitiendo al poeta Antonio Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

 Hermano lector, que el Altísimo te bendiga en prosperidad y abundancia, en todos los sentidos de tu vida, en unión de quienes ama.

Hasta pronto,

RAMÓN JOSÉ COLLANTE DE LAS SALAS



[1] Sí, la palabra aunque no se encuentra en el diccionario, pretende recoger que, al fin de cuenta, cuando expresamos algo, lo hacemos a partir de una idea o pensamiento pero cargadas de emociones y sentimientos. Obviamente, comprendiendo que la primera, las emociones, son inconscientes, y de alguna manera, construyen los sentimientos por una evaluación  conscientes de la percepción que causó una emoción.

sábado, 26 de enero de 2008

Las Siete herramientas del Amor

"ACEPTO que el propósito del Padre es perfecto y que todo lo que ocurre es neutro y necesario. Acepto que puedo evitar intentar cambiar a los demás y, en su lugar, trabajaré sobre mí mismo. Acepto que puedo evitar luchar para tratar de modificar el orden perfecto del Universo y sus procesos necesarios, y, sobre todo, a tratar de interferir con las experiencias de vida de las demás personas.
ASUMIRÉ el resultado de mis decisiones y de mi experiencia de vida. ASUMIRÉ que mis pensamientos, sentimientos y emociones los genero yo mismo y no lo que sucede a mí alrededor, ni mucho menos lo que piensen, digan, hagan o dejen de hacer los demás. Acepto que puedo evitar culpar a nada ni a nadie por lo que me suceda o deje de sucederme. El culpable no existe.
ACTUARÉ con total eficacia y serenidad ante cualquier circunstancia que se presente, dando lo mejor de mí en las labores que me corresponda realizar. Acepto que puedo evitar agredir de pensamiento, palabra y obra. No agrediré a nada ni a nadie. Tendré absoluta firmeza y lealtad con los acuerdos y compromisos que libremente establezca. El hacer es la clave del tener.
AGRADEZCO TODO lo que tengo y todas las situaciones difíciles y dolorosas, porque ellas son oportunidades que nos da la vida para aprender y hacer nuestro desarrollo espiritual. Acepto que puedo evitar sufrir ante las dificultades, comprendiendo que tienen un profundo propósito de amor para poder reconocer la ley y liberarme de las limitaciones, las dependencias y el sufrimiento.
VALORO y disfruto intensamente todo lo que tengo y todo lo que hago. Reconozco que siempre tengo conmigo todo lo necesario, y valorándolo, desarrollaré la capacidad para disfrutar nuevas cosas y relaciones. Acepto que puedo evitar quejarme de lo que tengo. La queja nos hace pobres. La prosperidad es el resultado de la valoración. El que no valora lo que tiene está en camino de perder lo que necesita.
RESPETO a todas las personas en sus ideas, costumbres, creencias, comportamientos, y en su derecho a tomar sus propias decisiones. Acepto que puedo evitar criticar, descalificar, juzgar, condenar y castigar a toda persona por cualquier motivo, porque comprendo que cada quien hace lo mejor que puede con lo mejor que sabe, y no soy yo quien para juzgarlo. Daré información de sabiduría sólo a quien la pida expresamente o a quien acepte mi ofrecimiento sutil por respetuoso.
ADAPTO (me) sin reservas al lugar donde me corresponde cumplir funciones para lograr en él una vida llena de satisfacciones. Acepto que puedo evitar huir de lugar y de las situaciones que me corresponde vivir. Creer que la felicidad está en otra parte diferente a nuestro interior, es una falsa ilusión.
¡A partir de hoy sólo pensaré lo mejor, sólo diré lo adecuado y sólo haré lo necesario!
· (*) Adaptado por Fernando Uribe S. el 24 de mayo de 2004, de una recopilación que hizo nuestro condiscípulo, don César Zamorano E., de algunas enseñanzas del maestro Gerardo Schmedling Torres.
· Contiene segunda adaptación de Ramón Collante, el 26 de junio de 2007, modificando las renuncias por afirmaciones de aceptación y con ello evitar aquello que ““LO QUE RESISTES, PERSISTE” Carl Young.”.
(Se recomienda su programación mental y práctica diarias, hasta que sea automático, como lo otro que remplaza)."
Hasta pronto,
Ramon Collante
Coach Holístico Transpersonal